El desembarco aliado en Normandía, del mito a la realidad por Annie Lacroix-Riz

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El desembarco aliado en Normandía, del mito a la realidad por Annie Lacroix-Riz

Mensaje por nick7777 el Lun 5 Ene 2015 - 20:30

http://www.voltairenet.org/article184568.html

A lo largo de 70 años ha venido construyéndose un mito de que los anglosajones liberaron Europa. Sin embargo, como recuerda la profesora Annie Lacroix-Riz, la prioridad de Washington y de Londres no era la lucha contra el nazismo sino contra el comunismo. Así que no fueron las tropas de Estados Unidos las que derrotaron el Reich sino, ante todo, los soldados soviéticos del Ejército Rojo.

El triunfo del mito sobre la liberación de Europa por las tropas estadounidenses

En junio de 2004, en ocasión del 60º aniversario del «desembarco aliado» en Normandía, a la pregunta «¿Cuál es, en su opinión, la nación que más contribuyó a la derrota de Alemania?», el instituto francés de sondeos de opinión mostró una respuesta exactamente contraria a la que se había recogido en mayo de 1945: en 2004, el 58% de las personas consultadas estimó que había sido Estados Unidos, contra sólo un 20% en 1945, mientras que un 20% se pronunciaba por la URSS, contra un 57% en 1945 [1].

Desde la primavera hasta el verano de 2004 se había repetido constantemente que entre el 6 de junio de 1944 y el 8 de mayo de 1945, los soldados estadounidenses habían recorrido Europa «occidental» para devolverle la independencia y la libertad que la ocupación alemana le había arrebatado y que se veía en peligro ante el avance del Ejército Rojo hacia el oeste. No se mencionaba el papel de la URSS, víctima de aquella «muy espectacular [inversión de los porcentajes registrada] con el tiempo» [2].

En 2014, la 70ª edición del desembarco de Normandía promete ser mucho peor en cuanto a la presentación de los «Aliados» que protagonizaron la Segunda Guerra Mundial, en plena campaña de infundios contra el anexionismo ruso en Ucrania y en otras partes [3].

La leyenda fue progresando junto con la expansión estadounidense en el continente europeo, planificada en Washington desde 1942 y puesta en práctica con ayuda del Vaticano, tutor de las zonas católicas y administrador –antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial– de la «esfera de influencia “occidental”» [4].

Dirigido junto a la RFA, aunque también compitiendo con ella, y posteriormente con la Alemania reunificada, el avance estadounidense hacia el este alcanzó un ritmo desenfrenado a partir de la «caída del muro de Berlín», en 1989, llegando a pulverizar los «objetivos de guerra» que Moscú había proclamado en julio de 1941 y alcanzado en 1944 (recuperación de los territorios perdidos en 1939-1940) y en 1945 (adquisición de una zona de influencia que debía dominar el antiguo «cordón sanitario» de Europa central y oriental, vieja vía germánica para invadir Rusia [5]. El proyecto estadounidense avanzaba tan rápidamente que Armand Berard, diplomático en Vichy y posteriormente –después de la liberación de Francia– consejero de la embajada en Washington (en diciembre de 1944) y más tarde en Bonn (en agosto de 1949) llegó a predecir en febrero de 1952 que

«los colaboradores del canciller [Adenauer] consideran en general que el día que América [Estados Unidos] sea capaz de alinear una fuerza superior, la URSS se prestará a un arreglo en el que abandonará los territorios de Europa central y oriental que actualmente domina» [6].

Las predicciones al estilo de Casandra de Armand Berard, que en aquellos tiempos parecían descabelladas, se han visto sobrepasadas por la realidad que estamos viviendo en mayo-junio de 2014: la antigua URSS, reducida desde 1991 al territorio que hoy conocemos como Rusia, se ve amenazada desde su puerta ucraniana.

La hegemonía ideológica «occidental» que acompaña esa Drang nach Osten [7] se ha visto favorecida por el tiempo transcurrido desde la época de la Segunda Guerra Mundial. Antes de la Debacle, «la opinión francesa» se había visto «embaucada por las campañas “ideológicas”» que presentaban a la URSS como el lobo y al Reich como el cordero. La gran prensa, propiedad del capital financiero, había convencido a la opinión pública francesa de que abandonar al aliado checoeslovaco bastaría para garantizar una paz duradera. «Esa anexión será y no puede ser más que el preludio de una guerra que se hará inevitable, y al cabo de cuyos horrores Francia se verá en peligro de ser derrotada, desmembrada y sometida al vasallaje de lo que pueda quedar del territorio nacional como Estado aparentemente libre», había advertido –sólo 2 semanas antes de Munich– otra predicción al estilo de Casandra, proveniente del Estado Mayor del ejército [8]. Engañada y traicionada por sus propias élites, «Francia» vivió el destino previsto. Pero sus obreros y empleados, que entre 1940 y 1944 perdieron el 50% de sus salarios y entre 10 y 12 kilogramos de peso corporal [debido a las privaciones], ya no se dejaron tanto «embaucar por las campañas “ideológicas”».

Cierto es que percibieron las realidades militares después que los «medios bien informados». Pero, con el paso de los meses fueron cada vez más numerosos los que seguían en los atlas y los mapas de la prensa colaboracionista lo que sucedía en el «frente oriental». Y comprendieron que la URSS, que desde julio de 1941 reclamaba en vano la apertura en el oeste de un «segundo frente» que aligerase su martirio, estaba cargando sola con el peso de la guerra. El «entusiasmo» que despertó en ellos la noticia del desembarco anglo-estadounidense en el norte de África (el 8 de noviembre de 1942) se había «apagado» para la siguiente primavera: «Hoy todas las esperanzas se vuelven hacia Rusia, cuyos éxitos llenan de alegría a toda la población […] Cualquier propaganda del partido comunista se ha hecho innecesaria […] la comparación demasiado fácil entre la inexplicable inacción de unos y el heroico accionar de los otros augura días difíciles para quienes se inquietan por el peligro bolchevique», subraya un informe de abril de 1943 destinado al BCRA [9] gaullista [10].

Si bien era difícil engañar a las generaciones que aún conservaban el recuerdo de la guerra, hoy en día es muy fácil engañar a las generaciones que no vivieron el conflicto. A la desaparición paulatina de los testigos y actores de la guerra se agrega el derrumbe del movimiento obrero radical.

El Partido Comunista Francés (PCF), que al final de la ocupación alemana era conocido en Francia como «el partido de los fusilados», informó durante mucho tiempo y mucho más allá de sus filas sobre las realidades de aquel conflicto. Pero lo que hoy queda del PCF aborda mucho menos ese tema en su propia prensa, que a su vez está a punto de desaparecer, e incluso prefiere dedicarse más bien a rasgarse las vestiduras sobre el pasado «estalinista» contemporáneo de sus propios combatientes de la Resistencia. La ideología dominante, ya libre de un serio obstáculo, se ha vuelto hegemónica en ese terreno, al igual que en otros.

Los sectores académicos ya no se oponen sino que más bien se asocian a la intoxicación reinante en la prensa escrita y audiovisual, e incluso a través del cine [11]. Y es importante destacar el hecho que largometrajes como el film de ficción Salvar al soldado Ryan y el documental Apocalipsis no abordan los preparativos ni objetivos del desembarco del 6 de junio de 1944.
La Pax Americana, vista por Armand Berard en julio de 1941

Mucho antes del «viraje» de Stalingrado –en enero-febrero de 1943–, las élites franceses ya habían percibido las consecuencias que tendría para Estados Unidos la situación militar que resultaba de la «resistencia […] feroz del soldado ruso». Fiel testimonio de ello es el informe –fechado a mediados de julio de 1941– que el general Paul Doyen, presidente de la delegación francesa ante la Comisión alemana de armisticio de Wiesbaden, hizo redactar a su colaborador diplomático Armand Berard [12]:

- 1. La Blitzkrieg había muerto. «El giro que han tomado las operaciones» contradecía el pronóstico de los

«dirigentes [del] III Reich [que] no habían previsto una resistencia tan feroz del soldado ruso, un fanatismo tan apasionado de parte de la población, una guerrilla tan extenuante en la retaguardia, ni pérdidas tan serias, un vacío tan total ante el invasor, ni tampoco dificultades tan considerables en materia de abastecimiento y de comunicaciones.
Las gigantescas batallas de tanques y aviones, la necesidad, a falta de vagones adaptados a las vías férreas, de garantizar el transporte a través de cientos de kilómetros de carreteras en el peor estado implican, para el ejército alemán, un desgaste del equipamiento y un gasto de gasolina que amenazan con hacer disminuir peligrosamente sus reservas irremplazables de combustible y de caucho. Sabemos que el estado mayor alemán ha reunido reservas de gasolina para 3 meses. Es necesario que una campaña de 3 meses le permita acabar con la resistencia del comunismo soviético, restablecer el orden en Rusia bajo un nuevo régimen y reanudar nuevamente la explotación de todas las riquezas naturales del país y, en particular, los yacimientos del Cáucaso. Sin embargo, sin importarle si él mismo tendrá algo que comer mañana, el ruso incendia sus propias cosechas con lanzallamas, vuela con explosivos sus propias aldeas, destruye sus propios medios de transporte, sabotea sus propias fuentes de recursos».

- 2. El peligro de una derrota alemana (que Berard explica detalladamente) obligaba a los amos de Francia a unirse a otro protector, que ya no era el imperialismo «continental» por el que habían optado desde la «Reconciliación» de los años 1920. Al hallarse ante un viraje que resultaba imposible, «en los próximos meses», habría que pasar convenientemente de la hegemonía alemana a la estadounidense, que ya se percibía como inevitable. Porque «Estados Unidos, que ya salió de la guerra de 1918 como único vencedor, lo será más aún al final del actual conflicto. Su poderío económico, su alta civilización, su cantidad de población, su influencia creciente en todos los continentes, el debilitamiento de los Estados europeos que podían rivalizar [con Estados Unidos] implican que, pase lo que pase, el mundo tendrá que someterse en las próximas décadas a la voluntad de Estados Unidos» [13]. O sea, desde julio de 1941, Berard ya diferenciaba al futuro vencedor militar soviético –vencedor que el Vaticano identificó claramente poco después [14] y que quedaría exhausto debido a la guerra alemana de desgaste– del «único vencedor», por su «poderío económico», que, al igual que en la guerra anterior, aplicaría en aquel conflicto la «estrategia periférica».
La «estrategia periférica» y la Pax Americana contra la URSS

Desde antes de la era imperialista, y también puede decirse que a partir de ella, Estados Unidos, que desde los tiempos de la sumisión del sur agrícola (esclavista) al norte industrial nunca sufrió una ocupación extranjera ni ningún tipo de destrucción en su propio suelo, había destinado su ejército permanente a la realización de misiones tan implacables como fáciles de llevar a cabo: liquidación de los pueblos autóctonos, imposición de su propia dominación a vecinos débiles («el traspatio» latinoamericano) y asegurar la represión interna. Para garantizar la expansión imperial, la consigna del defensor del imperialismo Alfred Mahan –desarrollar perennemente la marina de guerra– fue enriquecida por sus sucesores con las mismas reglas adaptadas a la aviación [15]. Sin embargo, debido al modesto volumen de sus fuerzas terrestres, Estados Unidos no disponía de la capacidad necesaria para intervenir en un conflicto europeo. Después de garantizar la victoria a través de otro país, que ponía la «carne de cañón» («canon fodder»), Estados Unidos despliega a última hora sus tropas para ocupar el territorio a controlar. A partir de entonces, el control se ejerce desde bases aeronavales en el exterior y las del norte de África se agregan a las británicas a partir de noviembre de 1942 [16].

En 1914, la Triple Entente (Francia, Inglaterra, Rusia) había distribuido entre sus miembros la acción militar que, debido a la retirada rusa, finalmente recayó sobre todo sobre Francia. Pero durante la Segunda Guerra Mundial fue la URSS la que asumió sola aquel papel en una guerra estadounidense que, según el estudio secreto de la Junta de Jefes del Estado Mayor Conjunto [de Estados Unidos] (Joint Chiefs of Staff o JCS) fechado en diciembre de 1942, se fijaba como norma «ignorar las consideraciones de soberanía nacional» de los países extranjeros.

En 1942-1943, la JCS

sacó del conflicto que estaba teniendo lugar (y del anterior) la conclusión de que la próxima guerra tendría «los bombarderos estratégicos americanos [estadounidenses] como espina dorsal» y que, [actuando] como simple «instrumento de la política americana, un ejército internacional» a cargo de las tareas secundarias (las misiones terrestres) «internacionalizaría y legitimaría el poderío americano»
y elaboró la interminable lista de bases de postguerra a través de todo el mundo, incluyendo las colonias de los «aliados» (JCS 570). Nada podría conducirnos a «tolerar restricciones a nuestra capacidad de hacer estacionar y operar la aviación militar en y sobre ciertos territorios bajo soberanía extranjera», decidió el general Henry Arnold, jefe del estado mayor de la US Air Force en noviembre de 1943 [17].

La «guerra fría», al convertir la URSS en «ogro soviético» [18], daría rienda suelta a las confesiones sobre la táctica destinadas a disponer del uso de la «carne de cañón» de los aliados (momentáneos) en función de los objetivos de los «bombardeos estratégicos americanos». En mayo de 1949, con el Pacto Atlántico ya firmado (el 4 de abril), Clarence Cannon, presidente de la Comisión de Finanzas de la Cámara de Representantes (House Committee on Appropriations), glorificó los costosísimos «bombarderos terrestres de gran ataque capaces de transportar la bomba atómica que “en 3 semanas habrían pulverizado todos los centros militares soviéticos”» y se regocijó por la «contribución» que aportarían nuestros «aliados […] enviando los jóvenes necesarios para ocupar el territorio enemigo después de que nosotros lo hayamos desmoralizado y liquidado con nuestros ataques aéreos. […] Ya seguimos ese plan durante la última guerra» [19].

Así lo mostraron los historiadores estadounidenses Michael Sherry y Martin Sherwin: fue la URSS, instrumento militar de la victoria, la que fue blanco simultáneo de las futuras guerras de conquista, y no el Reich, a pesar de que este último había sido oficialmente designado como «enemigo de las Naciones Unidas». Para comprender por qué podemos recurrir a la lectura de William Appleman William, uno de los fundadores de la «escuela revisionista» (progresista estadounidense. Su tesis [20] sobre «las relaciones americano-rusas de 1781 a 1947» (1952) demostró que el imperialismo estadounidense no toleraba ningún tipo de limitación a su esfera de influencia mundial, que la «guerra fría», que en realidad comenzó en 1917 y no en 1945-1947, no se basaba en consideraciones ideológicas sino económicas y que la rusofobia estadounidense databa de la era imperialista [21].

«El arreglo [ruso-estadounidense], cobarde e informal, […] se había roto debido a los derechos de paso de las redes ferroviarias [rusas] del sur de Manchuria y del este chino entre 1895 y 1912.»

Los soviéticos tuvieron además la audacia de explotar por sí mismos su propia caverna de Alí Babá, excluyendo de su inmenso territorio (22 millones de km²) a los capitales estadounidenses. Fue eso lo que generó «la continuidad, desde Theodore Roosevelt y John Hay hasta Franklin Roosevelt, pasando por Wilson, Hugues y Hoover, de la política americana en el Extremo Oriente» [22], y también en África y en Europa, otros campos privilegiados «de un reparto y de un re-reparto del mundo» [23] estadounidenses constantemente renovados desde 1880-1890.

Washington pretendía realizar ese «reparto re-reparto» única y exclusivamente en beneficio propio y fue por esa razón fundamental que Roosevelt vetó toda discusión en tiempo de guerra con Stalin y Churchill sobre el reparto de las «zonas de influencia». El final del conflicto le garantizaría la victoria sin el menor costo, dado el lastimoso estado de su gran rival ruso, devastado por el asalto alemán [24]. En febrero-marzo de 1944, el millonario Harriman, embajador en Moscú desde 1943, coincidía con 2 informes de los servicios «rusos» del Departamento de Estado («Varios aspectos de la política soviética actual» y «Rusia y Europa oriental») al pensar que la URSS «empobrecida por la guerra y en espera de nuestra ayuda económica […,] uno de nuestros principales instrumentos para orientar una acción política compatible con nuestros principios», no tendría fuerzas ni siquiera para ser un estorbo en el este de una Europa que pronto sería estadounidense. [Para Harriman, Rusia] se conformaría con una promesa de ayuda estadounidense de postguerra, lo cual permitiría [a Estados Unidos] «evitar el desarrollo de una esfera de influencia de la Unión Soviética en Europa oriental y los Balcanes» [25]. Aquel pronóstico era excesivamente optimista ya que la URSS no renunció a garantizarse una zona de influencia.
La Pax Americana en la parte francesa de la zona de influencia

Los planes de paz sinárquicos…

Aquel «instrumento» financiero era, tanto en Europa occidental como en Europa oriental, «una de las armas más eficaces a nuestra disposición para influir en los acontecimientos europeos en la dirección que deseamos» [26].

Con vista a aquella Pax Americana, la alta finanza sinárquica, corazón del imperialismo francés particularmente bien representado del otro lado del Atlántico –Lemaigre-Dubreuil, patrón de la firma de aceites Lesieur (y de varias compañías petroleras); el presidente del Banco de Indochina Paul Baudouin, último ministro de Relaciones Exteriores de Reynaud y el primero de Petain, etc.– negoció más activamente, a partir del segundo semestre de 1941, con el financista Robert Murphy, delegado especial de Roosevelt en el norte de África.

Futuro primer consejero del gobernador militar de la zona de ocupación estadounidense en Alemania y uno de los jefes de los servicios de inteligencia estadounidenses, desde la OSS (Office of Strategic Services) creada durante la Segunda Guerra Mundial hasta la CIA (Central Intelligence Agency), creada en 1947, Robert Murphy se había instalado en Argel en diciembre de 1940. Este católico integrista estaba preparando desde allí el desembarco de Estados Unidos en el norte de África, como trampolín a la ocupación de Europa que debía comenzar por el territorio francés cuando la URSS se dispusiese a traspasar sus fronteras de 1940-1941 para liberar los países ocupados [27]. Las negociaciones secretas se desarrollaron en una zona no ocupada del «imperio» a través de los «neutrales», que iban desde los pro-hitlerianos Salazar y Franco –sensibles a los cantos de sirena estadounidenses– hasta los suizos y los suecos, incluyendo al Vaticano, tan preocupado como en 1917-1918 por garantizar una paz tranquila con el vencido Reich. Luego de prolongarse hasta el final de la guerra, incluyeron –ya en 1942– planes para la «inversión de los frentes» en contra de la URSS, que llegaron a conocerse antes de la capitulación de Alemania [28] pero que sólo entraron en aplicación después de los días 8 y 9 de mayo de 1945.

Al abordar con los grandes sinarcas asuntos económicos inmediatos (en el norte de África) y futuros (en la metrópoli y en sus colonias después de la Liberación [de la Francia ocupada por los nazis]), Washington también contaba con ellos para deshacerse de De Gaulle, igualmente odiado por ambas partes. Pero no lo odiaban porque se tratase de una especie de dictador militar a quien, según una tenaz leyenda, el gran demócrata Roosevelt no lograba soportar. De Gaulle no gustaba únicamente porque, a pesar de lo reaccionario que fuese, su popularidad y su fuerza provenían de la Resistencia interna (fundamentalmente comunista). Por esa razón dificultó el control total de Estados Unidos en momentos en que un «Vichy sin Vichy» ponía [a la disposición de Estados Unidos] una serie de colaboradores odiados por el pueblo y, por consiguiente, tan dóciles perinde ac cadaver a las órdenes estadounidenses como antes lo habían sido a las órdenes alemanas. Aquella fórmula estadounidense, finalmente condenada al fracaso por la correlación de fuerzas en general –y también por la correlación de fuerzas existente en Francia– tuvo como héroes sucesivos, de 1941 a 1843, a los miembros vychistas de La Cagoule [29] –Weygand, Darlan y, posteriormente, Giraud–, defensores comprobados de la dictadura militar [30] pero muy representativos del agrado de Washington por los extranjeros partidarios de la libertad de los capitales [estadounidenses] y de la instalación de sus bases aeronavales [31].

El objetivo no era esforzarse por deshacerse de De Gaulle para tener que lidiar con los soviéticos. Espantados ante el resultado de la batalla de Stalingrado, los mismos financieros franceses enviaron rápidamente a Roma al particularmente fiel Emmanuel Suhard, a quien habían utilizado desde 1926 en sus planes de liquidación de la República. Este cardenal y arzobispo (de la ciudad francesa de Reims) había sido nombrado [arzobispo] en Paris en el mes de mayo [de 1940], justo después de la invasión alemana (del 10 de mayo), después de que La Cagoule eliminara oportunamente –en abril de 1940– a su predecesor Verdier. Sus “representados” y Paul Reynaud, cómplice del inminente putsch Petain-Laval, lo habían enviado para iniciar en Madrid –el 15 de mayo y a través de Franco– las conversaciones de «Paz» (más bien la capitulación) con el Reich [32].

Por lo tanto, a Suhard se le confió nuevamente la tarea de preparar, con vista a la «Pax Americana», las conversaciones con el nuevo tutor. Suhard debía pedir al papa Pío XII que planteara «a Washington», a través de Myron Taylor –ex presidente de US Steel y «representante personal» de Roosevel «ante el papa» desde el verano de 1939– «la siguiente interrogante: “Si las tropas americanas se viesen obligadas a entrar en Francia, ¿se comprometería el gobierno de Washington a que la ocupación americana fuese tan total como la ocupación alemana?”», excluyendo cualquier «otro tipo de ocupación extranjera (léase soviética). Washington respondió que a Estados Unidos no le interesaba la futura forma de gobierno de Francia y que se comprometería a no permitir que el comunismo se instalara en el país» [33].

La burguesía, señaló un informante del BCRA a finales de julio de 1943, «que ya no cree en la victoria alemana, cuenta […] con América [Estados Unidos] para que le evite el bolchevismo. Espera con impaciencia el desembarco anglo-americano y todo retraso le parece una forma de traición». Esa fue la canción que se repitió hasta la realización de la operación Overlord [34].
…en contra de las esperanzas de pueblo

Al «burgués francés [que había] considerado siempre que el soldado americano o británico estaría naturalmente a su servicio en caso de victoria bolchevique», los RG [35] trataban de asustarlo, desde febrero de 1943, con «el proletariado» cuyos «temores de ver “su” victoria escamoteada por la alta finanza internacional van desapareciendo con la caída de Stalingrado y el avance generalizado de los soviéticos» [36].

Por ese lado, al rencor contra la inacción de los anglosajones contra el Eje se agregó la cólera suscitada por la guerra aérea de estos contra los civiles, incluyendo a los de las «Naciones Unidas». Los «bombardeos estratégicos americanos», constantes desde 1942, provocaban víctimas entre la población pero no afectaban a los Konzerne de los socios de los Aliados, encabezados por IG Farben, como informó en noviembre «un importante industrial sueco que mantenía estrechas relaciones [con IG Farben] a su regreso de un viaje de negocios a Alemania»: en Francfort, «las fábricas no han sufrido»; en Ludwigshafen, «los daños son insignificantes»; en Leverkusen, «las fábricas de IG Farben […] no han sido bombardeadas» [37].

Nada cambió hasta 1944, cuando un largo informe de marzo sobre «los bombardeos de la aviación angloamericana y las reacciones de la población francesa» expuso los efectos de «esos ataques mortíferos e inoperantes». La indignación crecía tanto desde 1943 que incluso amenazaba la base del inminente control estadounidense sobre el territorio. Desde septiembre de 1943 se habían intensificado los ataques contra la periferia de París, donde las bombas parecían como «lanzadas al azar, sin objetivos precisos y sin la menor preocupación por evitar la pérdida de vidas humanas». Después sucedió lo mismo con las ciudades de Nantes, Estrasburgo, La Bocca, Annecy y Tolón, «llevando al paroxismo la cólera de los obreros [franceses] contra los anglosajones». En todas aquellas ciudades se producían constantemente las mismas escenas de obreros muertos mientras que los objetivos industriales alcanzados eran pocos o ninguno. Las operaciones evitaban afectar la economía de guerra alemana, como si los anglosajones «temiesen que la guerra terminara demasiado rápido». Así que se mantenían intactos los altos hornos, cuya «destrucción paralizaría de inmediato las industrias de transformación, que dejarían de funcionar por falta de materia prima». Se hacía cada vez más común

«una opinión muy peligrosa […] entre ciertos sectores de la población obrera que ha sido duramente golpeada por los ataques aéreos. [Esa opinión] es que los capitalistas anglosajones no están para nada descontentos de eliminar a sus competidores comerciales y al mismo tiempo de diezmar la clase obrera, de sumirla en una situación de inseguridad y miseria que le hará más difícil presentar sus reivindicaciones sociales cuando termine la guerra. Sería inútil esconder [el hecho] que la opinión francesa está, desde hace algún tiempo, desencantada de los angloamericanos» [quienes siguen retrasando] «el desembarco prometido […]. Francia está sufriendo indescriptiblemente […] Las fuerzas vivas del país se agotan a un ritmo que se acelera día a día y la confianza en los aliados va en descenso […] Ante la cruel realidad de los hechos, la mayoría de los obreros pone ahora toda su esperanza en Rusia, cuyo ejército es para ellos el único capaz de vencer en un plazo próximo la resistencia de los alemanes» [38].

Es por lo tanto en medio de una atmósfera de rencor contra aquellos «aliados», tan complacientes con el Reich como antes y después de 1918, que se produjo el desembarco del 6 de junio de 1944. Se mantuvieron la cólera y la sovietofilia populares, otorgando al PCF una importancia que inquietaba al inminente Estado gaullista: «el desembargo ha quitado a su propaganda parte de su fuerza de penetración» pero

«el tiempo bastante largo que los ejércitos angloamericanos demoraron en desembarcar en suelo francés ha sido explotado para demostrar que sólo el ejército ruso era capaz de luchar eficazmente contra los nazis. Las muertes provocadas por los bombardeos [aéreos de los angloamericanos] y el dolor que suscitan son también elementos favorables a una propaganda que afirma que los rusos hacen la guerra conforme a los métodos tradicionales y no arremeten contra la población civil» [39].

La poca simpatía comprobada en esa parte inicial de la esfera de influencia de Estados Unidos se mantuvo durante el periodo intermedio entra la liberación de París y el fin de la guerra en Europa, como puede comprobarse en los sondeos de opinión de la IFOP realizados después de la liberación –en la región de París– («del 28 de agosto al 2 de septiembre de 1944») y en mayo de 1945 –a escala nacional (ya citado) [40]. Únicamente después de la guerra fue desapareciendo, como ya dijimos, poco a poco al principio y luego bruscamente.

Y no quedan hoy en día muchas personas que recuerden que después de la batalla de las Ardenas (desde diciembre de 1944 hasta enero de 1945), donde se produjeron los únicos combates importantes de los anglosajones contra las tropas alemanas (con 9 000 muertos estadounidenses) [41], el alto mando de la Wehrmacht negoció febrilmente su rendición «a los ejércitos anglo-americanos y el traslado de las fuerzas [alemanas] al este»;
- que, a fines de marzo de 1945, «26 divisiones alemanas se mantenían en el frente occidental» únicamente con fines de evacuación «hacia el oeste» a través de los puertos del norte, «mientras que 170 divisiones se mantenían en el frente del este» y siguieron combatiendo ferozmente hasta el 9 de mayo (día de la liberación de Praga) [42];
- que el libertador estadounidense, cuyo ingreso nacional se había multiplicado por 2 gracias a la guerra, perdió en el Pacífico y en Europa 290 000 soldados entre diciembre de 1941 y agosto de 1945 [43], cifra similar a la cantidad de soldados soviéticos que murieron durante las últimas semanas de la caída de Berlín. El total de bajas estadounidenses en el Pacífico y Europa representa un 1% de los muertos soviéticos de la «Gran Guerra Patria», cerca de 30 millones de un total de 50 millones.

Entre el 6 de junio de 1944 y el 9 de mayo de 1945, Washington terminó de crear prácticamente todas las condiciones para reinstaurar el «cordón sanitario» que los rivales imperialistas ingleses y franceses habían construido en 1919 y para convertir en ogro al país que más estimaban los pueblos de Europa (incluyendo a los franceses).

El mito de la «guerra fría» merecería que se le aporten las mismas correcciones que habría que hacer al de la liberacion de Europa por los estadounidenses [44].
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Re: El desembarco aliado en Normandía, del mito a la realidad por Annie Lacroix-Riz

Mensaje por Chaco el Jue 3 Sep 2015 - 0:01

Compatriotas partiendo de las diatribas que se han originado por los hechos históricos de la II Guerra Mundial, de quienes fue que la ganaron y como sucedieron dichos hechos hay que recordar que simpre la historia es escrita por los vencedores, aunque esto no se da linealmente cuando hay varios vencedores, donde además el historiador Valentin de origen Ruso describe parte de dicha historia ya que el manejo varios informe confidenciales ya que fue por muchos años asesor de los Premir de la URSS, donde expone que para finales de 1945 se hubera desatado la II Guerra Mundial, espero que lo vean y sepan quienes seria los actores principales de la misma. 1071
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Re: El desembarco aliado en Normandía, del mito a la realidad por Annie Lacroix-Riz

Mensaje por Cevarez el Vie 4 Sep 2015 - 9:48

Es asi, de hecho, algunos quieren tildar a Stalin de traidor o hasta colaborador de los nazis, pero el pacto Ribbentrop-Molotov solo tenia la intencion -por ambas partes- de ganar tiempo, ni mas ni menos, aunque los alemanes buscaran tambien "dormir" a los sovieticos.

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Re: El desembarco aliado en Normandía, del mito a la realidad por Annie Lacroix-Riz

Mensaje por Imhotep el Vie 4 Sep 2015 - 16:32

De hecho, mucho se ha dicho que el ataque alemán causo enorme sorpresa a Stalin, pero si lo pensamos bien, el ataque contra la URSS fue la burrada que le costó la Guerra al Eje; visto desde ese punto de vista, es lógico que Stalin fuera sorprendido por ese ataque que era a todas luces prematuro, considerando que Alemania se metió en un segundo frente en su frontera Oriental aunque estaba lejos de haber eliminado la amenaza que constituía la Gran Bretaña (apoyada en su esfuerzo bélico por el Gobierno Gringo de Roosevelt); realmente ese ataque prematuro termino costándole la Guerra a Hítler y el otro garrafal error (por prematuro, pero no por la acción en si) fue Pearl Harbour.

En lo personal, creo que si Hítler hubiera retrasado 1 año más la operación Barbarroja y se hubiera concentrado en derrotar y ocupar a Gran Bretaña, habría contado para 1942 con fuerzas suficientes para derrotar a la URSS, fuerzas a las que habría podido agregar varias decenas de miles de voluntarios Británicos que se habrían enrolado gustosos para luchar contra el Comunismo; pero en Hítler privó el querer aprovechar el factor sorpresa y obtener una victoria rápida sobre un enemigo al que creía aún impreparado para la Guerra, más que la lógica de acabar primero con la amenaza Británica , para luego concentrar todo contra la URSS, que siempre consideró como su enemigo principal ycuya destrucción era una cuestión de supervivencia para el Nazismo.

Normandía fue bienvenida para Stalin, ya que le permitió a sus ejércitos avanzar sobre Alemania con menor resistencia por parte de los Ejercitos Nazys, obligados a dividir sus fuerzas en dos frentes, pero para USA-Gran Bretaña, la derrota de Alemania e Italia y sus aliados era tan importante (y quizas hasta menos importante), como ocupar todo el territorio posible antes de que lo ocuparan los Soviéticos; sin Normandía, la URSS habría seguido adelante su carrera sobre Europa y no se habría detenido hasta Madrid (cuentas pendientes con Franco) y quizás Lisboa (la dictadura Portuguesa también se las debía) y la Historia de la Post-Guerra sería muy distinta a la que fue.

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Re: El desembarco aliado en Normandía, del mito a la realidad por Annie Lacroix-Riz

Mensaje por RED SCARE el Lun 7 Dic 2015 - 23:32

Imhotep escribió:De hecho, mucho se ha dicho que el ataque alemán causo enorme sorpresa a Stalin, pero si lo pensamos bien, el ataque contra la URSS fue la burrada que le costó la Guerra al Eje; visto desde ese punto de vista, es lógico que Stalin fuera sorprendido por ese ataque que era a todas luces prematuro, considerando que Alemania se metió en un segundo frente en su frontera Oriental aunque estaba lejos de haber eliminado la amenaza que constituía la Gran Bretaña (apoyada en su esfuerzo bélico por el Gobierno Gringo de Roosevelt); realmente ese ataque prematuro termino costándole la Guerra a Hítler y el otro garrafal error (por prematuro, pero no por la acción en si) fue Pearl Harbour.

En lo personal, creo que si Hítler hubiera retrasado 1 año más la operación Barbarroja y se hubiera concentrado en derrotar y ocupar a Gran Bretaña, habría contado para 1942 con fuerzas suficientes para derrotar a la URSS, fuerzas a las que habría podido agregar varias decenas de miles de voluntarios Británicos que se habrían enrolado gustosos para luchar contra el Comunismo; pero en Hítler privó el querer aprovechar el factor sorpresa y obtener una victoria rápida sobre un enemigo al que creía aún impreparado para la Guerra, más que la lógica de acabar primero con la amenaza Británica , para luego concentrar todo contra la URSS, que siempre consideró como su enemigo principal ycuya destrucción era una cuestión de supervivencia para el Nazismo.

Normandía fue bienvenida para Stalin, ya que le permitió a sus ejércitos avanzar sobre Alemania con menor resistencia por parte de los Ejercitos Nazys, obligados a dividir sus fuerzas en dos frentes, pero para USA-Gran Bretaña, la derrota de Alemania e Italia y sus aliados era tan importante (y quizas hasta menos importante), como ocupar todo el territorio posible antes de que lo ocuparan los Soviéticos; sin Normandía, la URSS habría seguido adelante su carrera sobre Europa y no se habría detenido hasta Madrid (cuentas pendientes con Franco) y quizás Lisboa (la dictadura Portuguesa también se las debía) y la Historia de la Post-Guerra sería muy distinta a la que fue.

Lo lamentable fue el desenlace final de esa guerra; probablemente peque de wishfull thinking, pero lo más coherente hubiese sido que la URSS entrace en el pacto tripartito, que se hubiera disuelto el cominetern y el anti-cominentern y haber mediado con Japón, como para q no hubiera roses entre ellos y la URSS.

Los gringos hubieran terminado como polvo cósmico y los ingleses igual. El proceso de descolonización se hubiera acelerado con todo lo que eso conlleva y este sería un mundo mejor. Ahora no hay ni poderes comunistas y ni nazistas que puedan parar dicho proceso (con excepción de países como Venezuela, Corea del Norte o Siria... y Rusia, que aunque no es ni roja ni nazi, es un bloque de contención) y todo parece indicar que el camino es hacia la implantación del Nuevo Orden Mundial.

El racismo anti-eslavo exacerbado de Hitler fue en parte uno de sus enemigos que terminó acabando con él. Abrir muchos frentes a la vez que no eran manejables y usar esas teorías pseudo-cientificas de supuesta superioridad en lugar de atarse a los hechos concretos causó su desgracia. Rusia es y será la tumba de los Imperios.

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Re: El desembarco aliado en Normandía, del mito a la realidad por Annie Lacroix-Riz

Mensaje por Cevarez el Mar 8 Dic 2015 - 20:12

Interesante punto de vista, compañero SCARE; sin embargo, debemos considerar que Hitler recibio ayudas de la familia Bush, asi que podemos pensar que la alemania nazi fue un enemigo deseable para los EEUU. Gracias a ellos, EEUU sometio a las potencias imperiales de la epoca a su dependencia industral y financiera, con ello, politica, mermo o freno el vertiginoso crecimiento economico e industrial de la URSS y se erigio como la primera potencia del mundo, luego de ser un pais segundon, diria que intermedio entre las potencias imperiales y los paises que actualmente conocemos como "tercer mundo".

De no ser por los nazis, hoy en dia probablemente EEUU estaria arrinconado en su parte de America o quizas se hubiese lanzado al Pacifico, contra Japon, buscando el "lebensraum", pues Europa seria socialista.

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Re: El desembarco aliado en Normandía, del mito a la realidad por Annie Lacroix-Riz

Mensaje por RED SCARE el Mar 8 Dic 2015 - 21:39

Saludos!

Cevarez escribió:Interesante punto de vista, compañero SCARE; sin embargo, debemos considerar que Hitler recibio ayudas de la familia Bush, asi que podemos pensar que la alemania nazi fue un enemigo deseable para los EEUU.

Debo admitir que tendría que profundizar mas en esa extraña conexión, lo cierto es que a EEUU siempre le interesó entrar en esa Guerra, el ataque a Pearl Harbor es la prueba. Franklin Delano Roosevelt estaba buscando excusas para enterar en esa guerra (a pesar de los deseos pacifistas del pueblo estadounidense) por eso se calló lo del atentado hasta que fue demasiado tarde, allí tuvo la excusa para entrar en esa guerra. Los crímenes de guerra norteamericanos y la forma en que se trató al vencido después de ser derrotado tanto en El Pacifico como en Europa, dejan claro que era una guerra a muerte apuntando a la destrucción total del vencido donde hasta habían planes gringos para matar a millones de alemanes del hambre.

Y de la misma forma que la tesis fascista de la URSS como agente sionista no tiene sentido, la misma tesis comunista de los fascistas como agentes del liberalismo no se me hace racional (si es cierto que hubo algo de colaboración, pero es normal, en política todos los actores colaboran a veces y se enfrentan entre si otras veces, hay un montón de ejemplos de unidades políticas contrarias que terminaron colaborando de forma descabellada). Tanto en esa época como en la actualidad el enemigo era y es el capitalismo... lo demás se charla, pero comunistas y fascistas se mataron torpemente en lugar de ir contra la burguesía de Occidente.


Cevarez escribió:De no ser por los nazis, hoy en dia probablemente EEUU estaria arrinconado en su parte de America

Por eso digo que una alianza entre la URSS y el Pacto Tripartito hubiese sido lo más coherente y de hecho fue por un tiempo una posibilidad histórica, porque en oposición a la política reaccionaria de Hitler, había dentro del NSDAP un ala Socialista anti-imperialista que buscaba la alianza con los eslavos y acercarse a la URSS modelando el sistema de la misma. Esta ala fue purgada y aún así quedaron remanentes en la misma y el pacto Molotov-Ribbentrop más adelante afirmaría esta posibilidad.

Si no me equivoco la misma URSS llegó a reconocer que la 2da Guerra fue una implosión imperialista de las potencias occidentales como UK y Francia. De no ser por errores del Eje, todo pudo haber marchado distinto.  


A la final, el mismo fascismo no pasó de ser el típico movimiento corporativista clásico como el Peronismo, el Islam chiita por mencionar unos ejemplos, que desde un punto de vista Socialista puede ser considerado como una pared frente al capitalismo burgués y cosmopolita. El corporativismo es pequeño burgués, no puede ofrecer alternativa directa al capitalismo, pero si puede expresar oposición y lo ha hecho, entonces actuaría en servicio de la clase obrera.
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Re: El desembarco aliado en Normandía, del mito a la realidad por Annie Lacroix-Riz

Mensaje por Imhotep el Miér 9 Dic 2015 - 14:18

El Fascismo, tanto en su vertiente italiana, como en la Nacional Socialista alemana, es la carta final que se juega la Oligarquía Burguesa cuando la crisis ha llegado al punto de que se avizora una Revolución Proletaria; eso pasó en Italia, Alemania y España, entre otros,. en los años 1930 a 1940 y fue lo mismo que pasó en América del Sur en los años 1970 a 1980 (Chile, Uruguay,Argentina) y con Brasil en el año 1960 y es lo que están intentando lograr hoy, pero con másw sutileza y malignidad.

Entre Francia, Gran Bretaña y USA (con sus lacayos menores) por un lado y El Eje (con Alemania, Japón, Italia, al Frente pero no los únicos), la diferencia era solo de grados de crisis; de hecho, USA se salva de ser convertido al Fascismo endógeno gracias al surgimiento de un lider como F. D. Roosevelt, el pueblos Británico iba en esa dirección también bajo Chamberlain, al igual que el Francés y fue la agresión Alemana (una pelea entre mafiosos por las cuotas de Poder) la que hizo despertar a sus Pueblos.

En realidad, Hitler apuntaba inicialmente a una alianza Alemana-Británica que ejerciera una completa Hegemonía sobre Europa y contra la URSS, pero fue Churchil quien lo hizo imposible y torpedeo ese anhelo.

Stalin jugó muy bien las malas cartas que tenía en la mano, aliándose tácticamente con una u otra corriente de la Burguesía Mundial y sembrando suficiente cizaña para evitar que se aliaran todas las tendencias Burguesas contra la URSS, pero en realidad, lo que buscaban los Oligarcas de todo el Orbe, era esa Santa Cruzada para exterminar a los Bolcheviques de la Faz de la Tierra, la que Hitler estuvo muy cerca de lograr (en la Operación Barbarroja estuvieron involucrados contingentes Militares de al menos 14 Países entre unidades de ejércitos nacionales y brigadas de voluntarios, incluyendo franceses, Británico y Gringos).

El Pacto Ribbentrop-Molotov fue en realidad la baza maestra que trastocó todo lo que se tanía armado la Oligarquía a nivel Mundial para acabar con la "Amenaza comunista" y evitar que la crisis Económica de 1929 desembocara en Revoluciones Comunistas Generalizadas a en todo el Planeta.

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Re: El desembarco aliado en Normandía, del mito a la realidad por Annie Lacroix-Riz

Mensaje por RED SCARE el Miér 9 Dic 2015 - 17:50

Imhotep escribió:El Fascismo, tanto en su vertiente italiana, como en la Nacional Socialista alemana, es la carta final que se juega la Oligarquía Burguesa cuando la crisis ha llegado al punto de que se avizora una Revolución Proletaria; eso pasó en Italia, Alemania y España, entre otros,. en los años 1930 a 1940 y fue lo mismo que pasó en América del Sur en los años 1970 a 1980 (Chile, Uruguay,Argentina) y con Brasil en el año 1960 y es lo que están intentando lograr hoy, pero con másw sutileza y malignidad.

Me parece que esta visión hay que actualizarla; o ceñirla al menos, estrictamente a su definición. El Fascismo como la dictadura terrorista con los elementos más reaccionarios y más imperialistas del capital financiero (G. Dimitrov). Paradojicamente, esta definición de Fascismo le queda como anillo el dedo a Margaret Tatcher, pero a Ramiro Ledesma Ramos ni siquiera lo toca ¿A que se debe eso? Porque es una mera cuestión semántica. Lo que G. Dimitrov y los soviéticos entendían por Fascismo, tiene poco que ver con los fascismos reales tal y como se desempeñaron, esa definición va más para social-democrátas y neoliberales en todo caso. Son dos cosas distintas unidas por la misma palabra. En el fascismo real, al menos desde el punto de vista ideológico, había detrás de él, una forma de populismo patriotico con tintes socialistas de la misma linea que el Peronismo o Nacionalismos del tercer mundo como la Nación del Islam, el Nasserismo y así sucesivamente.

Este problema semántico es un impedimento porque divide dos fuerzas antisistema que son marginales: comunistas y fascistas, pero que tienen el mismo enemigo: el capitalismo.

Esta visión tampoco es nueva, ni yo la estoy inventado, en la Tesis Política (1967) del partido izquierdista PRIN que más tarde daría a la creación del MEP dice así:
''Tribus africanas y antiguos militantes nacionalistas, que consideraron, en Asia y Africa, la posibilidad de aprovechar el Fascismo contra las metrópolis coloniales de la Segunda Guerra Mundial y hasta personajes de la derecha antiyanqui en Latinoamerica tienden a ser aliados ahora de las izquierdas en la cruzada contra el imperialismo''


Imhoptep escribió:Entre Francia, Gran Bretaña y USA (con sus lacayos menores) por un lado y El Eje (con Alemania, Japón, Italia, al Frente pero no los únicos), la diferencia era solo de grados de crisis; de hecho, USA se salva de ser convertido al Fascismo endógeno gracias al surgimiento de un lider como F. D. Roosevelt, el pueblos Británico iba en esa dirección también bajo Chamberlain, al igual que el Francés y fue la agresión Alemana (una pelea entre mafiosos por las cuotas de Poder) la que hizo despertar a sus Pueblos.


Creo que los verdaderos fascistas (en el sentido soviético de la expresión) en todo caso eran Churchill y F.D. Roosevelt. Esta si era la dictadura terrorista con los elementos más reaccionarios e imperialistas del capital financiero. Franklin Delano Roosevelt fue puesto por el poder de la Alta Finanza norteamericana, esto si era un autentico traficante mundial de la guerra, mientras el pueblo quería la paz, el desato y provocó la guerra imperialista bloqueando al pueblo japonés y forzándolo a morirse de hambre... los japoneses solo reaccionaron ante la agresión imperialista yanki. Lo peor es que FDR sabía que los japoneses iban a atacar y lo permitió, solo porque quería invadir Europa.

Y ni hablar de Churchill, el carnicero genocida de la India (hambrunas) y alcohólico consumado.

Imhotep escribió:En realidad, Hitler apuntaba inicialmente a una alianza Alemana-Británica que ejerciera una completa Hegemonía sobre Europa y contra la URSS, pero fue Churchil quien lo hizo imposible y torpedeo ese anhelo.

Exactamente. Y ese es el error de confiarse de los capitalistas. Supongo que los nacionalsocialistas lo hicieron bien al liberar al pueblo alemán de las cadenas de Versalles, pero la arruinaron al no poder entender que la lucha contra el capitalismo debe ser global, internacional y que involucra a los países.

Había en el NSDAP sectores importantes que buscaban lo inverso: una alianza con la URSS y mantener al nacionalismo alemán en las bases del anti-imperialismo.


Imhotep escribió:Stalin jugó muy bien las malas cartas que tenía en la mano, aliándose tácticamente con una u otra corriente de la Burguesía Mundial y sembrando suficiente cizaña para evitar que se aliaran todas las tendencias Burguesas contra la URSS, pero en realidad, lo que buscaban los Oligarcas de todo el Orbe, era esa Santa Cruzada para exterminar a los Bolcheviques de la Faz de la Tierra, la que Hitler estuvo muy cerca de lograr (en la Operación Barbarroja estuvieron involucrados contingentes Militares de al menos 14 Países entre unidades de ejércitos nacionales y brigadas de voluntarios, incluyendo franceses, Británico y Gringos).

Si eso hubiera sido así, entonces Churchill y Hitler se habrían aliado, lo mismo que FDR, contra la URSS, esto nunca pasó. Stalin solo alió con EEUU y Gran Bretaña por interés nacional, defensa de Rusia ante la agresión nazi. Si alguien me pregunta donde está la burguesía en cualquier conflicto yo siempre respondo: Donde quiere que esté EEUU o Gran Bretaña involucrados.


Imhotep escribió:El Pacto Ribbentrop-Molotov fue en realidad la baza maestra que trastocó todo lo que se tenía armado la Oligarquía a nivel Mundial para acabar con la "Amenaza comunista" y evitar que la crisis Económica de 1929 desembocara en Revoluciones Comunistas Generalizadas a en todo el Planeta.

Si fue una obra maestra: fue la unidad de las fuerzas anti-liberales, vista pocas veces en la Historia.
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Re: El desembarco aliado en Normandía, del mito a la realidad por Annie Lacroix-Riz

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